Encontrarte de nuevo

Quiero que la vida por fin me sonría,
que mis días sean un verso exacto
en el momento necesario,
que la vista atrás sea un paisaje olvidado
de un viaje que nunca fue recuerdo
y no se convertirá en pasado;
porque mi corazón hizo oídos sordos
como si no me hubieras ocurrido;
tú,
la mayor de mis catástrofes;
yo,
la peor de mis pesadillas.

Quiero que la vespertina luz de la mañana
alumbre mi rostro,
que la blancura de la luna siga somnolienta
en mi cuaderno.

Quiero buscarte como si no te conociera,
porque ya no te conozco
y
enamorarme de nuevo.

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Somos

Una mecha a la que agarrarme
cuando me falla el tiempo.
Una cuerda tensa a la que amarrarme
si bajo mis pies desaparece el suelo.
Una carta abierta que busca sello.
Un folio en blanco que necesita tinta,
para seguir haciendo del dolor
algo bello.
Un espejo transparente que se muestra
en todas sus facetas,
que te mira a los ojos
y te recibe con las manos abiertas.
Una rutina que salva de la trampa
de pensar en libertad más allá
de las cadenas que nosotros mismos
nos ponemos.
Un mordisco que muestra el mundo
un poco más amable.
Una carrera contrarreloj
sin segundos extra.
Momentos sin tiempo
en los que una mirada
es la única respuesta.
Todo eso somos tú y yo.
Desconozco en qué orden
o de que manera,
pero no somos más
que otra pregunta
esperando todavía la réplica.

Ardiente desconocida

No te quiero,
la misma mentira
con labios nuevos.
Pero cómo no voy a quererte
si eres el mar que me vio
remontar el vuelo.
Si eres el otoño hecho poema,
mucho más de lo que yo lo era.
Si fuiste barro mojado de lágrimas
en el que dejé todas mis huellas.
Cómo se supone
que voy a seguir gritando
sin saber tu nombre.
Porque te escondes,
porque te haces visible
sólo cuando la luna está llena.
Porque eres un fantasma;
porque no sé si me curas
o me envenenas,
pero tampoco me importa
mientras el dolor sea dulce
y la sal siga cosiendo mi herida.
No te quiero,
no te necesito,
no eres el refugio de la tormenta.
Mentiría mil veces por huir
de tu alma a tientas.
Y tantas otras suplicaría
por la verdad de tu caricia,
por la palabra que me llena,
por el aguacero que me rompe
y quema las distancias.
Acércate,
el mundo arde dentro de nosotros.
La poesía lo sabe
y alimenta la llama.

A fuego lento

Si me destrozas,
hazlo lento.
Como si ya nos supiéramos
los finales de todas las historias,
como si el tiempo sólo fuese arena
y siempre pudiésemos sacar más
de nuestro desierto.
Si me amas,
hazlo deprisa.
Como si te quemaran las ganas,
como si el instinto te gritara
que aquí mucho nunca es suficiente.
Si me hiciste cerrar el mar
y quedarme sólo con una orilla deshabitada,
que nunca más será orilla;
no me pidas que me marche
porque no hay más costas que alcanzar.
La vida es una cúpula desierta
en busca de un poco de agua.
Yo con los labios agrietados
aún espero un ultimo roce de tu boca,
todavía respiro para ver una última vez
como cierras la puerta.
Yo ya vivo en mi playa desierta,
en mi laguna invisible,
esperando siempre algo que nunca llega.

Aguantar

Te sientas frente al precipicio,
miras,
sabes perfectamente
lo que supone;
y aún así
hay veces
que te dan ganas de saltar.
Y siempre hay algo
que lo impide.
Y siempre hay alguien
que te sujeta de la cadera
cuando más ganas tienes
de dejarte caer;
y te dice que no,
que no es el fin,
pero que si lo fuera
caería contigo.
Te das cuenta entonces
que por muy cruda
que sea la vida,
hay nombres
que jamás se olvidan;
hay voces
que nunca dejan de sonar;
hay caricias
que siempre queman
igual que la primera;
hay canciones
que merece la pena bailar.
Y a mí
que no se me dan bien los bailes,
me pregunto
si podré mantenerle el ritmo.
Y a mí
que me duelen los inviernos,
me pregunto
si podré ser capaz
de mirar a la luna a los ojos,
una vez más
antes de acariciar mi tristeza
y escribir el siguiente poema.

Libertad

Ser libre
es una constante
que ya no fluye
en el aire.
Vamos gritando
por nuestra libertad,
pero vivimos
por debajo de la tierra.
Atrapados
entre espejos
y en eso de querer guardar
las apariencias.
Ser libre es
mostrarse
sin escudo
y abrir el corazón
para vivir por encima del miedo.
Estamos atrapados en las caretas
que nos ponen otros.
Vivimos
en lo que parece;
sin saber
lo que realmente es.
No podemos cambiar el mundo
porque estamos
demasiado ocupados
tratando de adaptarnos a él.
Y todo gira
y se convierte en un baile
de máscaras
que derrocha falsa sinceridad;
que escama las preguntas
y te machaca con respuestas
que nunca supiste
si debías escuchar.
Te ensordece
para que
sólo puedas atrapar el ruido.
Seguirle el tango a la vida
es difícil.
Tratar de destacar
haciendo exactamente lo mismo
que el resto,
es imposible.
Puedes ser una sombra
que camina entre otras sombras,
o puedes dar un paso más allá.
El camino comienza
cuando te quitas el escudo
para poder volar.
Y después,
después ya se verá.

Veo

En ti veo
a la poesía relamerse
los versos.
En ti veo la ternura
que mira con ojos cansados
de tanta rabia
soportada por el corazón.
En ti encuentro
una isla desierta
que me sirve como paraíso
para soñar sin miedos.
En ti
encuentro
oportunidades y fracasos
que me arden en la piel
por aprovecharlas
o por no saber perder.
En tus ojos me llueve la vida,
esa
que no sé vivir
si no es contigo
y a cámara lenta.
En ti encuentro
mi hogar;
y también mi via de escape
cuando no quiero
que nadie me encuentre.
En tu cuerpo
encuentro la insaciable calma
que se retuerce buscando más.
En tus manos encuentro
todas las razones
para no seguir mirando
lo que hubo antes.
En ti encuentro
los rastros de todos mis futuros
perdidos.
En ti
lo encuentro
todo,
no hace falta seguir buscando.