A fuego lento

Si me destrozas,
hazlo lento.
Como si ya nos supiéramos
los finales de todas las historias,
como si el tiempo sólo fuese arena
y siempre pudiésemos sacar más
de nuestro desierto.
Si me amas,
hazlo deprisa.
Como si te quemaran las ganas,
como si el instinto te gritara
que aquí mucho nunca es suficiente.
Si me hiciste cerrar el mar
y quedarme sólo con una orilla deshabitada,
que nunca más será orilla;
no me pidas que me marche
porque no hay más costas que alcanzar.
La vida es una cúpula desierta
en busca de un poco de agua.
Yo con los labios agrietados
aún espero un ultimo roce de tu boca,
todavía respiro para ver una última vez
como cierras la puerta.
Yo ya vivo en mi playa desierta,
en mi laguna invisible,
esperando siempre algo que nunca llega.

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